Las mezclas y las modas

Estamos viviendo un precioso tiempo en toda la obra del Señor, tanto en lo Nacional como internacional.
Congregaciones que se fortalecen mediante el discipulado,  iglesias-familias que se afianzan en sus relaciones, con un mismo sentir y común unión. Como también vemos la obra del Espíritu añadiendo cada día los que han de ser salvos, manifestado en el crecimiento que cada congregación local está experimentando.
Se pueden ver las reacciones que este Mover  genera, llevando a la necesidad entendida y comprendida de estar «en línea» o » a la altura» de lo que vemos que sucede culto tras culto o en las acciones que la iglesia local realiza.
Celebramos y damos gloria al Único digno de recibirla, como también nos regocijamos viendo un despertar en los obreros, que preparamos nuestra vida, tiempos, programas y recursos para estar intensamente moviéndonos.
Como también deseamos examinar alguna «levadura» ,diría el apóstol, a cuidar:
Vemos Hoy ,más que nunca, que la música juega un papel fundamental en la iglesia de Cristo, y siempre hemos cuidado este ministerio desde cada ministro cómo el mensaje que la alabanza lleva.
Como también podemos ver poco cuidado en estos tiempos de un mensaje Cristiano y de Su Palabra en los cánticos, que tienen expresiones más bien de lo que sentimos, vemos, experimentamos, aquellos sentimientos, emociones, que además están estimulados por las tecnologías lumínicas y del sonido, características de este tiempo en el mundo.
Vemos además en nuestras reuniones personas nuevas que no son fuertes en la Palabra de Dios y con serias dificultades en cantar sin proyector. ( Hebreos 16:10)
Alguien decía «Esto es mezclar ideas nuevas o modas a lo que hacíamos antes o hacían nuestros padres en la congregación para renovarse o moverse…»
La «levadura» es el SINCRETISMO RELIGIOSO, que justamente es acomodar, conciliar, unir, dos ideologías o doctrinas juntas en una.
Teniendo una primera fase donde cada doctrina mantiene su pensar o sus bases, aparentando posible y sano, para luego entrar en una fusión donde se pierde totalmente todo principio o línea del pensar o ser.
(Ver  1 Co 10:21,22)
Hecho el examen y mediante la ayuda del Espíritu deseamos todo lo nuevo que Nuestro Padre creador tenga para nosotros, cuidando que nuestros cánticos sean a Dios, a nuestro Padre, a nuestro Salvador Jesucristo y a la preciosa y única presencia, guía y poder, el Espíritu Santo.
Cómo así también cuidando que estos tiempos de alabanza tengan el equilibrio Espiritual con el tiempo de predicación de la Palabra de Dios, útil, necesaria y profética que el mundo espera.
“Pero primero tendrá que predicarse el evangelio a todas las naciones.
Igualmente, cuando vean que suceden estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.”
Marcos 13:10, 29-31 NVI
Más aún sobre todo para los jóvenes, nuestra más preciada cantera espiritual. Seguro que últimamente todos hemos notado que la música se presenta, no como un sustituto -al menos todavía- pero sí con un mayor énfasis y una mayor presencia y relevancia que la exposición de la palabra bíblica en los cultos religiosos.
¡Cuidado con el sincretismo, las mezclas y las modas!
Romanos 1:16. No me avergüenzo
Es cierto, muy posiblemente estemos fallando en saber trasmitir el evangelio y hacerlo atractivo para los jóvenes que, sin duda alguna, tienen un vacío espiritual inmenso en su interior. No me entra en la cabeza que, preguntas clave para toda la humanidad, como ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? o ¿Adónde vamos?, cuyas respuestas están contenidas en la Biblia, no sepamos transmitirlas de una forma cautivadora y sugestiva a las nuevas generaciones. De otro modo solo nos queda pensar que el evangelio ha pasado de moda y ya no es poder de Dios para salvación, negando así las palabras del apóstol Pablo a los romanos (Ro 1:16) y que tiene más ‘gracia’ lo humano que lo divino. Pero por ahí no paso. Es por ello que –como leí recientemente en otro artículo- cada vez es más habitual la aparición de nuevas religiones prêt à porter (expresión francesa que significa «listo para llevar»), que intentan llenar el hueco dejado por los credos clásicos con un sincretismo de nuevo cuño.

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