TESORO DE COSAS NUEVAS Y VIEJAS

… Un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas (Mt.13.52)

1) Un padre de familia, es alguien que tiene esposa e hijos a quienes amar, nutrir, edificar, enseñar, corregir, perfeccionar, bendecir, cuidar, sustentar, proteger, velar por ellos. Al igual que un Líder en la Iglesia de Cristo, tiene a la familia de Dios, discípulos, hijos espirituales, ante quienes tiene las mismas responsabilidades.

2) Que saca de su tesoro. Todo padre tiene tesoros, aunque éstos no sean monetarios o materiales. Hay cosas guardadas en el corazón. Cuando esos tesoros son cosas viejas, no buenas, como resentimientos, falta de perdón, odio, pecados ocultos, etc., hasta tanto no haya arrepentimiento y sanidad, continuará el efecto destructivo sobre sí mismo y sobre quienes son transmitidas.

3) Hay cosas viejas que son saludables y beneficiosas, que debemos sacarlas y compartirlas.
• Para con Dios: el amor, el temor, la reverencia, el servicio, la obediencia, la santidad, conocimiento de Cristo y de su palabra.
• Para con el hombre: El amor fraterno, el perdón, la amabilidad, el respeto, el servicio, la solidaridad.
Hay algunas que, aunque su inicio data de muchos años, siguen totalmente vigentes:
Predicar el Evangelio, (testificar de Cristo, dar a conocer sus virtudes para que muchos sean salvos)
Hacer Discípulos, enseñando todo el consejo de Dios y todo lo útil para la vida, corrigiendo, perfeccionando, a fin de presentar perfecto en Cristo a cada uno.
Comunión con el Cuerpo de Cristo. Debemos tener en cuenta el estar unánimes juntos, en armonía.
Tener favor con todo el pueblo. Ayudando al necesitado, haciendo bien a todos, mayormente a los de la familia de la fe.
Como Congregación Cristiana: “Somos una Iglesia familia, viviendo el amor de Cristo, alcanzando al prójimo y formando discípulos”

Y ¿qué decir de las cosas nuevas?. Tengamos un corazón abierto al Espíritu Santo para recibir lo que de él viene, que si es de Dios, tendrá sustento en la Palabra o en el espíritu de ella; siendo prudentes para no caer en engaños de la carne. Crecer cada día, estudiando, preguntando, aprendiendo de otros; no ser sabios en nuestra propia opinión. “Si alguno se imagina que sabe algo, aun no sabe nada como debe saberlo” (1°Co.8.2). “Renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Ef.4.23), “El nuevo hombre se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Col.3.10). Amar y buscar a Dios, él quiere llenar nuestro tesoro (Prov.8.21) de cosas nuevas (Jer.33.3), revelar su gloria (1°P.5.1) y darnos tesoros escondidos y secretos muy guardados (Is.45.3).
¿Para quién atesoran los padres?. Pablo lo afirma, es para los hijos, (espirituales, como biológicos), (2°Co.12.14).

¿Qué tipo de tesoros guardas para tus hijos?

¿Estás sacando de tus tesoros cosas viejas (buenas)?, ¿las estás compartiendo?. Solo basta recordar y tener en cuenta lo que se nos ha enseñado.

¿Y las nuevas?, las encontramos en Dios. “Yo anuncio cosas nuevas…” (Is.42.9); “¿no lo anunciaréis vosotros?… he hecho oír cosas nuevas y ocultas que tú no sabías” (Is.48.6).

Tratándose de tesoros, el ap. Pedro decía: “no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente… También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.”
Y el ap. J. J. Churruarín, “Nunca des por sabido algo, ¡repítelo!”.

Equipo Ministerial

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