SU PROFÉTICO “NO TEMAS”

En los medios de comunicación podemos ver las expectativas  para este 2019, de la óptica que desees verlas, no auguran capacidad económica para sostenerse y crecer.

La palabra recesión (Disminución de la actividad comercial e industrial que lleva progresivamente a una pérdida de los salarios, de los beneficios y del empleo), se hace más conocida por todos los estratos sociales.

 Un creciente sentimiento de resignación frente al futuro.

“Ella respondió: no me queda ni un pedazo de pan; solo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el jarro. Precisamente estaba recogiendo unos leños para llevármelos a casa y hacer una comida para mi hijo y para mí. ¡Será nuestra última comida antes de morirnos de hambre!”  (1 Reyes 17:12 nvi)

 

La situación que conocemos de esta familia  de Sarepta era crítica, con altas necesidades básicas insatisfechas, viendo cómo fueron decreciendo sus ingresos hasta que lo que quedaba era para adquirir la última de sus comidas y esperar a la muerte.

 

¿Que podría revertir esa situación?

¿Qué plan económico o quién podría cambiar su destino?

 

Por si fuera poco un encuentro con un profeta la puso en una encrucijada existencial.

 

En estos primeros momentos del nuevo año,  vemos un escenario similar donde también  proféticamente Dios nos pone a tomar una decisión existencial.

 

“Dame a mi primero de comer.*_”, (13) fueron las palabras del profeta.

Quizá una petición poco humana, fuera de lugar, inmisericorde, una locura.

 

La decisión, *en obediencia *, de la viuda no fue la que muchos tendrían o tienen hoy, ella se movió proféticamente, puso su futuro y el de su hijo en las manos de Dios.

 

Lo que activó el camino de lo profético y sobrenatural fue una frase que ya conocemos y también fue dada a una Virgen: ¡NO TEMAS!

 

Escucho un llamado de Dios a movernos en lo profético, ¡tú tienes la decisión!

No temas, pon tu futuro (2019) en Sus manos, Dale primero a Él, “porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá,”

 

¡Si te mueves priorizándolo, disfrutarás de sus añadiduras! (Mt 6:33)

 

SALMO 23. (NTV)

“En verdes prados me deja descansar; me conduce junto a arroyos tranquilos. Él renueva mis fuerzas. Me guía por sendas correctas, y así da honra a su nombre. Aun cuando yo pase por el valle más oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen y me confortan. Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones. Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del SEÑOR viviré por siempre.”

 

J.H.Ch

CCCC

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