Jehová es nuestro Dios

Is.33.22
“Porque Jehová es muestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro rey, él mismo nos salvará”.-

Los resultados eleccionarios recientes en Argentina trajeron gozo para algunos y tristeza o aflicción para otros; y preguntas en muchos: ¿qué pasará ahora?, ¿cómo se saldrá del pozo?.
En la historia de cada país hubieron momentos difíciles y otros no tantos. Lo verdaderamente preocupante es que conociendo los principios para que nos vaya bien, no los tengamos en cuenta.  En un párrafo del Preámbulo de la Constitución Nacional Argentina, afirma: “…con el objeto de constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad… invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia…”; en vez de hacerlo pidiendo a Dios sabiduría necesaria para gobernar, (como lo hiciera Salomón), preferimos prescindir de él, desechar sus leyes y apoyarnos en nuestros propios razonamientos, separar la Iglesia del estado (como proponen algunos).  Mientras tanto el pozo de la desesperación y el lodo cenagoso es cada vez más profundo y difícil para muchos.

¿Habrá algo que podemos hacer?

  1.  Reconocer a Dios en todos nuestros caminos (Prov.3.6)
  2.  Atender a su voz (La Palabra de Dios, la Biblia), no olvidar sus leyes para que seamos bendecidos (Dt.28.1-2); (Prov.3.1-2).
  3. Acudir a su misericordia reconociendo nuestros pecados para que él nos perdone y traiga tiempos de refrigerio sobre la nación. (Sal.51.1-4); (Hch.3.19).
  4. Poner nuestra esperanza y confianza solo en Dios nuestro Salvador, él nos sacará del pozo de la desesperación (Sal.40.1-4)

Y como Familia de Dios, también debemos
(especialmente cuando los días son difíciles):

  1. Reconocer a las autoridades electas, porque no hay autoridad sino de parte de Dios (Jn.19.11); (Ro.13.1-2)
    • Por causa del Señor someternos y estar sujetos a ellas (1°P.2.13); (siempre que las reglamentaciones no atenten contra la voluntad directa de Dios, pues es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch.5.29).
    Orar y clamar a Dios por ellas. (Jer.33.3); (1°Ti.2.1-3). Dios puede mudar en otra persona a aquel sobre quien el Espíritu Santo de Dios venga en respuesta al clamor del pueblo (1°S.9.16; 10.6). Si Dios determina algo, así será, nada lo impedirá (Is.14.24,27), usará a quien él quiere para que sus propósitos sean cumplidos (Esd.6.14).
    Que Dios Entorpezca el consejo de los malos (2°S.15.31)
    Rogar por la paz de la nación (Jer.29.7).
  2. Ser agradecidos en todo, porque esa es la voluntad de Dios (1°Tes.5.18).

  3. Tener contentamiento con lo que tenemos.  “He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación” (Fil.4.11-13). “Gran ganancia es la vida cristiana acompañada de contentamiento, porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar” (1°Ti.6.6-10).

  4. Ser esforzados para ganarse el pan de cada día. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo…”(Ecl.9.10); “Ocúpense con tranquilidad en los negocios y trabajos manuales” (1°Tes.4.11-12).

  5. No robando (ni a Dios ni a los hombres) sino haciendo lo que es bueno (Ef.4.28).

  6. Compartiendo con el que padece necesidad (“Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma” 2°Tes.3.10)
    El Señor es nuestro juez, él es nuestro legislador, él es nuestro gobernante, ¡él mismo nos salvará! Pero es necesario que lo reconozcamos en todos nuestros caminos, atendamos a su voluntad y humillemos nuestro corazón ante Él, de esa manera no habrá pozo de desesperación ni lodo cenagoso del cual no nos pueda sacar. Y como el salmista podemos decir confiados: “Jehová es mi pastor, nada me faltará” (Sal.23.1)

C.C.C.C.

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