¿Cómo me ves?

Cuando empezó el año y comenzamos a compartir la palabra que el Señor nos inspiró “visión 2020” en el seminario de Paso de los libres (Ctes), empezamos a estar atentos a buscar de Dios en todo aquello que Él estaba queriendo:

Llevarnos a un tiempo para que podamos ver como Él vé.

Cuando iniciamos el aislamiento nos sentimos confundidos, más aún con la prolongación y las expectativas o pronósticos de la duración incierta.
Nos ponemos a pensar y decir: entendimos mal, o nos equivocamos? ¿Qué paso con una visión clara?
¿Y qué de las revelaciones de Dios para nosotros su iglesia?
¿Cómo el pueblo de Dios recibiría la enseñanza?
Es entonces ahora cuando dejamos el “por qué “ y comenzamos a entender “para qué”.

Definitivamente Él nos está llevando concretamente e irremediablemente a Su propósito, a que podamos ver como Él ve.
Aunque algunos aún nos encontramos con una molestia, un impedimento, el no coincidir con lo que nosotros veíamos o quizá deseamos ver de nuestras vidas y ministerios cuando esto pase.

En este tiempo de descanso obligado y con la incertidumbre de no saber cómo seguir, comencé a ver al ser humano con su impotencia, fragilidad, sin sus poderes económicos, intelectuales, con su humanismo quebrado.
Nuestras agendas, planes y proyectos personales todos suspendidos, llevándonos a depender de Su gracia y misericordia, a solo en Él tener esperanza en un después. (Lamentaciones 3:22-24).

Sin duda , estamos viendo cosas que en nuestra manera de vivir habitual no las hubiéramos visto, hemos dejado nuestra “normalidad” .

Qué se está viendo ahora?
(Ef 1:18)
1- La verdadera necesidad de la Iglesia: que Cristo reine en nuestras vidas y hogares y que en cada uno haya un altar para Él.
2- Las virtudes y defectos propios y de nuestras familias, como realmente somos, sin actuaciones ni demandas o estereotipos sociales.
3- Vemos qué madurez tenemos al enfrentar nuestros miedos a ésta pandemia (como todos) y cómo reaccionamos, esa madurez tenemos para buscar a Dios personalmente, sin que alguien me anime o me predique.
3- Que Él fue, es y deberá ser nuestro sostén, nuestro proveedor y ver cómo se manifiesta fiel con aquellos que son sus hijos.
4- El real sentido de compasión por otros, y comenzar a ver como Él.
5- La verdadera valoración de las personas que nos han enseñado y enseñan, que lo aprendido no será en vano.

Volviendo al texto compartido en nuestros seminarios: Apocalipsis 3:18 NVI
“Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista.”

Él nos ofrece que podamos buscar de su colirio para vernos en nuestras realidades, necesitadas de transformación.
De ver más, mas allá de nosotros, a aquellos que Dios nos puso en el camino.
De ver más, mas allá, lo que otros no pueden ver.

Apocalipsis 3:21-22 NVI
[21] Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. [22] El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

CCCC

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.